¿Qué nos pasa? La escuela dejó de ser refugio

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El guardapolvo blanco ya no alcanza para tapar el miedo. En La Paz, Entre Ríos, los chicos llegan a casa con los útiles en la mano y preguntas que ningún padre sabe cómo responder: “¿Van a haber tiros, papá?”

*Por Infopaer | La Paz, Entre Ríos
Abril de 2026

Hubo un tiempo en que la escuela era la segunda casa. El guardapolvo blanco iluminaba las mañanas. La rutina tenía olor a tiza y a pan casero: la sonrisa en el ingreso, el abrazo con mamá o papá en la salida. La jornada terminaba y lo que quedaba era la tarea, un gol en el recreo, una amistad nueva.

Hoy, la postal cambió.

La nueva rutina: miedo en la mochila

Los relatos se repiten en la puerta de las escuelas paceñas. Chicos que llegan a casa alterados, exaltados, con la carita tensa. Ya no cuentan qué aprendieron. Cuentan qué vieron.

– “Mamá, la policía estuvo recorriendo la escuela”, dice un nene de tercer grado, todavía con los útiles en la mano.

– “Papá, ya no usamos nuestros baños. Ahora vamos al de las maestras”, explica otra nena, sin entender del todo por qué.

-“¿Van a haber tiros, balas?”, pregunta el más chico, y el silencio de los grandes se vuelve la respuesta más dura.

De blanco a gris

¿Qué nos pasa como comunidad cuando el lugar donde se forma el futuro se tiñe de gris? La escuela dejó de ser solo educación y amistad. Para muchos chicos, hoy es preocupación, amargura y vigilia.

La presencia policial en los pasillos, los baños clausurados, los protocolos que no se explican: todo eso entra en la mochila junto con el cuaderno y la cartuchera. Y pesa. Pesa en los chicos, pero también en las familias que ya no saben si mandarlos a clases es mandarlos a un lugar seguro.

La pregunta que nadie responde

Las autoridades hablan de “prevención” y “procedimientos”. Los padres hablan de angustia. Los chicos, directamente, no hablan. Solo preguntan.

La escuela no puede ser un parte policial. No puede ser el lugar donde un niño de 8 años aprende primero la palabra “allanamiento” antes que “multiplicación”.

Si el guardapolvo era la luz que iluminaba las mañanas, hoy necesitamos saber quién apagó la llave. Y, sobre todo, cómo volvemos a encenderla.

Porque cuando un chico le tiene miedo al baño de su escuela, el problema ya no es de la escuela. Es de todos.

*— www.infopaer.com.ar

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