Locales

Murió Horacio Galván, el último palenquero entrerriano

Ramón Horacio Galván, el último palanquero oriundo de La Paz, falleció este domingo en Paraná. El popular e histórico vendedor ambulante de pescados de la ciudad era también conocido como "Pico Carretel".

En la memoria de los vecinos paceños quedará su inmortal grito: «¡Hay pescado! ¿Son sordos o no tienen plata?»

Galván falleció este domingo. Sus restos son velados en Cocheria Sabattini y recibirán cristiana sepultura este lunes a las 8 de la mañana.

«Palanquero, con todo el ánimo y las ganas de servir»

En el trabajo audiovisual que lo inmortalizó, Galván decía sobre su oficio y vocación: «Siempre soñé con ser palanquero. Soñaba con otro mundo, ese mundo donde podés aprender tantas cosas: conocer tantas personas, y tantos ofrecimientos, y vos siempre te quedás con la palanca. Recorrí medio Entre Ríos. Lo importante es que a vos te conozcan, porque vos capaz no los vas a conocer, pero ellos sí te conocen: con todos mis paisanos, mis isleros. Eso es mi vida. Ahí nace el palanquero, con todo el ánimo y las ganas de servir»

El Paraná tiene historias, recuerdos y leyendas de pescadores a lo largo de su cauce, pero el tiempo las mezcla y confunde con el paso de los años. Algunas se mantienen vivas por la herencia de su gente y otras se resisten al andar incesante de los minutos y las horas.

Elonce, hace algunos años retrataba la historia de Galván, a propósito de que en Paraná ya no quedaban los comerciantes de pescado que deambulan con el palo (palanca) cruzado en el hombro y los extremos llenos de pescado, aunque en la ciudad ribereña de La Paz, sí: el «último palanquero», año a año, se preparaba para la semana con mayor venta del año: la de Semana Santa.

«La frase» que inmortalizó al palanquero

El documental es uno de los tantos homenajes que recibió Horacio Galván. «Uniforme blanco y palanca blanca. Tiene que estar pintada y se hace una vez por mes», contaba Galván, al tiempo que agregaba: «al rozarte con la palanca, te rozás con muchas personas. La palanca es mi vida».

Durante más de 40 años su ubicó «en la misma esquina de siempre», en San Martín y 9 de julio de La Paz, para vender pescado. 

«El último palanquero» tenía una frase con la que completaba su «marketing» callejero para llamar la atención de los consumidores: «¿Son sordos o no tienen plata?», gritaba Galván con tono de sapucai en las calles paceñas.

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