Crece el número de jubilados que hacen changas: más de 22.000 se sumaron al trabajo informal en un año

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Un relevamiento del Instituto Argentina Grande reveló que el 12,6% de las personas de 66 años o más está dentro del “desempleo blue”, el nivel más alto desde 2017. Unas 68.700 continúan buscando una fuente de ingresos para complementar la jubilación.

El número de jubilados que busca trabajo o realiza changas para llegar a fin de mes creció con fuerza en el último año. Más de 22.000 personas mayores de 66 años se incorporaron al mercado laboral informal en apenas 12 meses, mientras otras 68.700 continúan buscando ingresos.

Los datos surgen de un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG) correspondiente al primer trimestre de 2026. Según el informe, citado por BAENegocios, el 12,6% de las personas de 66 años o más se encontraba dentro del “desempleo ampliado” o “desempleo blue”, el porcentaje más elevado desde 2017.

El indicador combina la tasa de desocupación oficial del INDEC con una medición más amplia: incluye a los adultos mayores que, aunque hicieron algunas horas de trabajo en la semana previa a ser encuestados, siguen buscando empleo en condiciones desprotegidas.

Para entrar en esa categoría deben reunir tres condiciones: estar buscando trabajo, haber trabajado pocas o ninguna hora recientemente y hacerlo sin aportes, estabilidad ni antigüedad laboral. También se contemplan tareas por cuenta propia sin estructura empresarial.

Según explicó la investigadora del IAG Candelaria Rueda, al sumar los desocupados oficiales y los comprendidos en la medición ampliada, unas 68.700 personas mayores de 66 años seguían buscando una fuente de ingresos.

Más de 22.000 nuevos trabajadores informales

El dato más contundente es la velocidad del crecimiento del trabajo informal. En el primer trimestre de 2026, el 7,7% de los mayores de 66 años realizaba actividades desprotegidas mientras buscaba empleo: unas 42.000 personas.

La cifra casi se duplicó en un año. En el mismo período de 2025, el porcentaje era de 3,8%, unas 19.700 personas. En términos absolutos, más de 22.000 adultos mayores se volcaron a la informalidad en 12 meses con changas ocasionales, ventas, cuidado de personas, mantenimiento, reparto y servicios por cuenta propia.

Jubilaciones vs. costo de vida

El informe vincula el fenómeno con el deterioro del poder adquisitivo. Con el esquema actual, los haberes se actualizan mensualmente según la inflación de dos meses atrás.

Para septiembre de 2026 está previsto un aumento del 2,1%, correspondiente al IPC de julio. Con ese ajuste, la jubilación mínima pasará a $428.590. Quienes cobran el bono extraordinario de $70.000 —congelado desde marzo de 2024— percibirán $498.590.

Ese ingreso contrasta con la canasta de una persona mayor estimada por la Defensoría de la Tercera Edad, que en la última medición alcanzó los $1.824.682.

De acuerdo con ese relevamiento, los principales gastos son $503.600 en medicamentos, $410.640 en alimentación, $360.150 en vivienda y $151.350 en servicios. Los remedios son el rubro de mayor peso.

Con esos valores, un jubilado con la mínima más bono cubre apenas el 27% de la canasta. La brecha explica por qué cada vez más adultos mayores necesitan salir a buscar changas o sostener un empleo informal para complementar sus ingresos.

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