El temporal de este jueves 22 de octubre provocó anegamientos, evacuaciones detrás del cementerio y calles cortadas en la zona del Cabayú Cuatiá. Vecinos aseguran que el temor no es por lo que llovió, sino por lo que no se hizo desde la histórica crecida de abril de 2016.
23 de Octubre de 2026 – LA PAZ, E.R.
Un fuerte temporal afectó a La Paz durante la mañana de este jueves. Según datos de Prefectura difundidos por The Peatonal, cayeron 45 milímetros en pocos minutos, acompañados de ráfagas de viento y granizo pequeño. La intensidad superó la capacidad de los desagües y el agua ingresó a viviendas, especialmente detrás del Cementerio y en la zona del arroyo Cabayú Cuatiá, entre el Puente Blanco y el Puente Rojo.
FM Río La Paz reportó que varios automovilistas debieron refugiarse bajo el techo de una estación de servicio y que el agua corría con fuerza por calles que, hasta hace minutos, estaban transitables.
El dato no es solo climático. Para los paceños, cada tormenta fuerte trae el mismo recuerdo.
El antecedente que no se olvida: abril de 2016
La memoria colectiva vuelve inevitablemente a abril de 2016, cuando La Paz sufrió una inundación histórica. En pocas horas cayeron entre 200 y 260 milímetros, casi el doble de lo que llueve en todo un mes de abril.
El desborde del arroyo Cabayú Cuatiá fue el que más daños ocasionó. Hubo entre 300 y 400 evacuados y más de 1.000 familias afectadas, con barrios enteros bajo agua. El agua arrastró autos, cortó puentes y dejó aislados a los barrios Estación, Milagrosa, Puerto y Ribera del Paraná. Un niño que estaba desaparecido fue encontrado trepado a un árbol.
Ese día el intendente Bruno Sarubi describió la situación como una inundación histórica porque nunca había pasado algo así en la ciudad.
10 años después, el mismo miedo
Desde entonces se anunciaron obras de sistematización de desagües pluviales, limpieza y profundización de los arroyos Cabayú Cuatiá y Los Paraísos, y mejoras en el escurrimiento hacia el río Paraná cuando está alto.
Diez años después, los vecinos de las zonas afectadas aseguran que esas obras nunca se ejecutaron en su totalidad.
El temor actual no es solo por los 45 mm de hoy, sino por la combinación que en 2016 fue letal: lluvia intensa en corto tiempo + arroyos desbordados + Paraná alto que impide el desagote natural. Hoy el Paraná muestra nuevamente una tendencia creciente, con proyecciones que lo ubican cerca del nivel de alerta de 5,80 metros.
«Cuando el agua entra en una casa, no solo moja las paredes y los muebles: también golpea la tranquilidad de una familia», había descrito entonces el medio local.
Este jueves, esa tranquilidad volvió a romperse. Detrás del cementerio, familias sacaron muebles y electrodomésticos mientras el agua subía. En el Cabayú Cuatiá, las calles volvieron a quedar intransitables.
Para muchos, el problema ya no es El Niño ni los 45 milímetros. Es la sensación de que desde 2016 se habla de obras, pero cada tormenta los encuentra en el mismo lugar: con bota de goma, capa y paraguas, esperando que el agua baje.