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Contracara de una tragedia: los derechos de unos y de otros

El hecho ocurrido el viernes último pasado cuando la joven Milca Castella circulaba con dos amigas por la zona de playa y en un momento dado cae a las aguas del río Paraná sin poder sido hallada hasta la fecha, mostró en las últimas horas la contracara de hecho similar sucedido en enero de 2017. Asimismo, la habilitación de una fiesta y la falta de seguridad por parte del municipio de La Paz

Primeramente, en medio del dolor de una madre que no puede hallar a su hija, los buzos tácticos que prefectura trajo de la ciudad de Rosario dejaron de buscarla. Según las declaraciones de la mamá de Milca, solo hay en el lugar una lancha de prefectura, por lo que a través de un vídeo publicado en su cuenta de facebook pidió ayuda a los ciudadanos que cuentan con lanchas o canoas para ayudar a encontrar el cuerpo de la joven.

Vamos a trazar un paralelismo entre la búsqueda de un político que se perdió en las aguas del río Paraná y la pérdida de una joven de familia humilde.

En enero del 2017, el intendente de Villa del Rosario tuvo un accidente náutico cuando salió a pescar junto a otras tres personas y lancha en la que navegaba chocó contra una boya demarcadora. En este episodio la búsqueda jamás se limitó; todo lo contrario se reforzó con buzos especializados, perros adiestrados, lanchas de prefectura, vecinos y hasta helicópteros contribuyeron en la búsqueda hasta que fue hallado.

En la ocasión reciente, pasó todo lo contrario. Solo una lancha de prefectura se aboca a la búsqueda.

En uno hasta helicópteros llegaron. Buzos especializados y jamás se dudó en continuar con la búsqueda. En el otro caso, una madre desesperada acudiendo a la solidaridad del pueblo para que no la dejen sola ante tanto dolor.

La desesperación llevó a publicar en tres sociales el pedido de colaboración para cubrir los gastos de combustible de las pocas lanchas que pudieran sumarse a la búsqueda ya que los buzos tácticos rosarinos se retiran y el protocolo de búsqueda de limitó a una sola lancha de Prefectura.

De un día para el otro, pareciera que nada sucedió en La Paz. Todo es tan diferente al reconocido caso del intendente que se accidentó en las aguas del río y desapareció. La conmoción involucró hasta el propio Ministerio de seguridad de la nación. El intendente se hizo responsable en persona de todo el aporte que se necesitara para encontrar el cuerpo. Todo era tan distinto a lo que por éstas horas de vive en la ciudad. Una joven desaparecida y todo sigue como si nada. Hasta hubo fiesta en el pub ubicado en la playa donde sucedieron los hechos. Jóvenes bailando y disfrutando en el mismo lugar donde una madre sola y angustiada suplica ayuda.

Captura de red social- pedido de dinero para la compra de combustible

Mientras se espera la colaboración solidaria del pueblo, volvemos a remarcar que dos hechos de la realidad demuestran que no son los mismos protocolos ante una tragedia en el río. Todo pareciera estar directamente ligado al poder o a las relaciones con el poder.

La otra ausencia. Asimismo, cuando uno recorre la zona del balneario municipal, puede observar que el lugar se encuentra aun sin un cercado sobre el perímetro donde ocurrió la desgracia. Teniendo en cuenta que en el lugar se encuentra un pub donde se llevan a cabo fiestas nocturnas congregando a muchos jóvenes.

La observación ocular hace notar claramente que la arena tiene una marca oscura, dando a notar la arena húmeda por la bajante del río. Sobre esto, las autoridades municipales; sea de Turismo o de Obras Publicas debe urgentemente colocar vallas o cinta perimetral que muestre al lugar como zona de peligro, entendiendo que la playa “real” es la arena seca, lo demás es zona peligrosa, la cual tendría pozos profundos ya que previo a la bajante del río circulaban y se estacionaban chatas trasportadoras de granos sobre esa parte del río.

El lugar de la tragedia sin vallas- perímetro descubierto y habilitación de fiestas

Por ende, se remarca en esta nota de opinión sobre el derecho de unos y de otros. Primeramente, el protocolo de búsqueda debe ser el mismo para todas las personas. En segundo lugar, los jóvenes tienen derecho de divertirse, también tienen obligaciones, como respetar el derecho del otro y la función pública de preservar la zona tanto para que la búsqueda no sea interrumpida tal como ocurrió en la mañana de este domingo como así también si hubo buena fe para habilitar un lugar donde ocurrió una tragedia, la misma debería ponerse para proteger la zona donde se congregan los jóvenes que convoca el parador de playa a festejar la reapertura de un boliche bailable.

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