Las cinco fuerzas federales de Seguridad convocan a una movilización en reclamo por mejoras salariales
ARCHIVO: Gendarmeria
Las cinco fuerzas de seguridad federales protagonizarán una protesta inédita el próximo 2 de abril para reclamar por los bajos salarios y una severa crisis en su obra social, en un clima de fuerte interna política. Se trata de la primera vez en la historia que miembros de la Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Servicio Penitenciario Federal y Policía Federal convocan de manera conjunta a una movilización, que consistirá en un abrazo solidario en el edificio Centinela de Retiro, sede de la Gendarmería.
El malestar exhibe una profunda contradicción con la narrativa del Gobierno, que por un lado asegura “cuidar a quienes nos cuidan” y por el otro paga salarios por debajo de la línea de la pobreza. Esta situación obliga a muchos efectivos a buscar un trabajo alternativo, como manejar un Uber, para poder llegar a fin de mes. Un uniformado confirmó a LPO la tensión que se vive en las bases: “Los grupos de Whasapp están en llamas”.
A la crisis salarial se suma el colapso de la obra social Iosfa. El Gobierno la dividió en dos, OSFFESEG para las fuerzas de seguridad y OSFA para los militares, y además prometió un plan básico de OSDE para gendarmes y prefectos, pero la medida todavía está en el aire. En la práctica, los uniformados se encuentran casi sin prestación médica.
Además, la gestión de la exministra Patricia Bullrich generó un descontento que ahora eclosiona. Según fuentes del sector, Bullrich benefició a los jefes de la Gendarmería por su relación personal con el jefe de la fuerza, Claudio Miguel Brilloni. Esta decisión produjo un doble efecto, ya que generó malestar en los rangos bajos que no fueron alcanzados por la mejora salarial y provocó la bronca en el resto de las fuerzas, que se sintieron discriminadas.
Críticas a la gestión de Monteoliva
La preocupación más fuerte en la Casa Rosada apunta a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a quien señalan como una “académica” sin capacidad de conducción. Un experto en seguridad con paso por varias gestiones explicó a La Política Online su visión sobre el liderazgo de la funcionaria: “Monteoliva no tiene don de mando y puso como segundo a un chico que no entiende donde está”.
En el Gobierno también existe un antecedente que genera escalofríos. Algunos funcionarios recuerdan que la misma Monteoliva conducía el Ministerio de Seguridad de Córdoba cuando el 3 y 4 de diciembre de 2013, la Policía se acuarteló y la capital provincial vivió horas dramáticas. Por este hecho, la ministra fue eyectada del cargo.
Por otra parte, la crisis salarial se entrelaza con la interna que Alejandra Monteoliva mantiene con su exjefa, Patricia Bullrich. La ministra decidió cerrar filas con Karina Milei en su disputa con la actual senadora. En el marco de esa tensión, Monteoliva tiene un enfrentamiento muy duro con el jefe de la Gendarmería, Claudio Miguel Brilloni.
Otro ejemplo de lo que consideran una gestión errática se produjo semanas atrás, cuando la ministra levantó la custodia de las fuerzas federales a 60 establecimientos vinculados a la colectividad judía en la Capital Federal. La medida encendió protestas reservadas de la DAIA y ocurrió justo cuando Irán catalogó a Javier Milei como enemigo y en la semana del aniversario del atentado a la embajada de Israel. Ante la revelación periodística, la ministra negó el hecho. Un funcionario al tanto de las tensiones que levantó el caso afirmó: “O miente o no le informan, que sería peor”.