Locales

Aprendió Albañilería y construyó su hogar, a pesar de casi perder un pie, estudió y se recibió de profesor de Educación Física

“Hoy estas alzando tu cartel de egresado, a vos que te dolió tanto; trabajabas y cursabas, a vos que te dolía todo el cuerpo por largas jornadas de trabajo forzado y después venías a bañarte, cambiabas de ropa y te ibas a correr 10km, ¿te acuerdas?” remarcaba en una publicación Johana Legler, mujer de Walter Gutiérrez papá de tres hijos quien es el protagonista de esta historia.

APRENDIÓ ALBAÑILERÍA Y CONSTRUYÓ SU HOGAR, A PESAR DE CASI PERDER UN PIE ESTUDIO Y SE RECIBIÓ DE PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA

Por Nicolás Omar Rios

Cuántas veces hemos sentido caer nuestros proyectos, cuantas veces parece que jamás llegáremos o que es tarde o que nada de eso no nos corresponde, es aquí una historia que viene a reivindicar lo imposible, de superación, de soñar sin importar los escenarios; sembró y hoy la cosecha tiene un sabor que abraza a una familia santaelenense.

“Hoy estas alzando tu cartel de egresado, a vos que te dolió tanto; trabajabas y cursabas, a vos que te dolía todo el cuerpo por largas jornadas de trabajo forzado y después venías a bañarte, cambiabas de ropa y te ibas a correr 10km, ¿te acuerdas?” remarcaba en una publicación Johana Legler, mujer de Walter Gutiérrez papá de tres hijos quien es el protagonista de esta historia.

Comenzó en el Instituto de Educación Superior Santa Elena allá por el 2008 -primer año- llegando cumplir con varias materias hasta 2009, año que dejaría definitivamente para volcarse a trabajar a raíz del nacimiento de su primer hija. Su experiencia laboral pasó por un frigorífico cárnico en la ciudad capitalina entrerriana, luego de unos años y desempleado regreso a Santa Elena haciendo las denominadas changas de albañilería e instalación eléctrica. Tuvieron que pasar años, pasar momentos, pasar circunstancias, pero jamás pasaba en mente esa asignatura pendiente en su itinerario de terminar su carrera; se propuso en primera instancia cumplir el sueño de la casa propia que actualmente se encuentra ubicada por calle Tucumán en barrio Hipólito Irigoyen culminando junto a su esposa dicha obra para luego sí volver al ruedo universitario, fue en 2018 -diez años después- comenzar para terminar su carrera, volvió a inscribirse entusiasmado aunque naciendo en su interior miedos encontrados a la falta de conocimientos aferrado a redes sociales y tecnología “te juro que no tenía ni un mail –correo electrónico- y otras herramientas digitales que me daban un poco de miedo, pero nunca abandoné pedí ayuda a mi señora y seguí para adelante” decía Walter recordando esa etapa de iniciación profesional.

Pero nada es color de rosas; en 2019 –año siguiente- al acudir en ayuda de una familia en zona costanera se introdujo accidentalmente un hierro de diez pulgadas atravesando su pies, fue asistido en hospital Santa Elena, luego en Hospital 9 de Julio de La Paz hasta llegar al nosocomio San Martin de Paraná en un estado crítico “me dijeron: Sr. Gutiérrez dos días más y tenemos que amputarle una parte de la pierna” expresó reavivando ese momento complejo, un momento que hubiese cambiado la historia radicalmente pero se recuperó; hoy camina normal debiéndose dejar el futbol y otras actividades de intensa movilidad y apoyo en su pie derecho, también recuerda que en una prueba del profesorado implemento una plantilla de goma Eva que el mismo confeccionó para reducir el impacto porque tenía que correr 10 kilómetros “ese día fue memorable, no solo corrí estuve dentro el tiempo promedio correspondiente, incluso casi a la par de aquellos colegas que hacían triatlón y otras actividades relacionadas, cuando me descalcé tenía el pie morado pero bueno; pude superar ese desafío no solo en mi carrera sino en la vida misma”.

“Siempre me gustó el deporte, me gustaba las condiciones físicas que esto conlleva; pero fundaméntateme me anoté a esta carrera para poder tener la posibilidad de transmitir algo, dejar una huella a través de la docencia. Los gurises son mi debilidad, siempre me gusto esa energía renovadora” agregaba Gutiérrez en esta nota realmente motivadora; donde demuestra una vez más la entereza de un alma aferrada a realizaciones venideras, que jamás vinieron por si sola; fue a búsqueda con bandera de conquista a tal punto que incentivo a un compañero albañil de 28 años Pablo Romero a estudiar una carrera Tecnicatura en Granja y Producción Avícola con duración de 3 años en UADER Sede Santa Elena que comenzará en este 2022. Es así que llegamos al fin de esta breve historia que engloba realidades crudas, de sacrificios y sin esperar nada de nadie, simplemente por cuenta y esperanza propia.-

●Walter Gutierrez cerró con las siguientes palabras:

«Nadie llega sólo a cumplir un sueño. Siempre tenemos personas a las cuales les debemos esas fuerzas que nos dan cuando más lo necesitamos. Yo por bendición la tuve. Y hasta el día de hoy me acompaña firmemente en todo lo que me propongo. Espero devolverte algo de todo lo que me das. Para joha»

¡FELICITACIONES!

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.