De Arroyo Barú a la cárcel: gloria y ocaso de Sergio Urribarri

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De una humilde casa de chapa en General Campos a gobernar Entre Ríos y soñar con la presidencia. La historia de Sergio Urribarri, el ex mandatario que esta semana volvió a la Unidad Penal N°1 de Paraná condenado por corrupción.

El inicio: el pollo a la chapa

La historia política de Sergio Daniel Urribarri -nacido el 7 de octubre de 1958 en Arroyo Barú, hijo de una maestra rural y un jefe de estación- comenzó en una casa del IAPV en General Campos. Allí lo fue a buscar Jorge Busti en los ’80 para ofrecerle una banca de diputado. Según relata Daniel Enz en ANÁLISIS, Urribarri lo recibió con un pollo asado sobre una chapa en el patio de tierra. En esa casa vivía con su pareja Ana Lía Aguilera, sus hijos pequeños y su cuñado Juan Pablo Aguilera, de 12 años.

Radicado en General Campos, donde su padre había sido trasladado por el ferrocarril, Urribarri trabajaba como cajero del Banco Mesopotámico y atendía con su esposa el boliche Nipur en San Salvador. En 1987 fue impulsado como candidato a intendente. Ganó, pero su gestión es recordada como un «desastre» y terminó siendo completada por su madre, Miriam Luchessi, mientras él hacía campaña para la Legislatura.

El legislador y la caja de los subsidios

Como diputado provincial desde 1991 y luego como presidente de la Cámara en la segunda gestión de Busti, Urribarri encontró el manejo de los fondos reservados. Fue denunciado por primera vez por el manejo de subsidios de la Legislatura, una causa que involucró a peronistas y radicales y que marcó el inicio de una larga saga judicial.

Las investigaciones de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, a cargo de Oscar Rovira, apuntaron a la entrega de subsidios truchos a punteros y comerciantes. Testigos denunciaron amenazas y aprietes para no declarar. La causa, que tenía como defensora a Claudia Mizawak, terminó archivada por falta de desafuero y luego sobreseída en 2003, cuando Urribarri ya era ministro de Gobierno de Busti y Mizawak fue nombrada fiscal de Estado.

El gobernador empresario

Urribarri llegó a la gobernación en 2007 de la mano de Busti y se alineó rápidamente con el kirchnerismo durante el conflicto con el campo. En paralelo, y según la investigación periodística de ANÁLISIS, comenzó a construir un patrimonio agropecuario que no coincidía con sus ingresos.

A través de la sociedad Kriptax Inc. SA -una cáscara societaria comprada en 2008 a dos beneficiarias de planes sociales- y de Agro Premium SA, la familia Urribarri habría adquirido campos, plantaciones y bienes. La más conocida fue la mansión de 10 habitaciones en la Península de Salto Grande, con cancha de fútbol profesional, pileta y acceso por aire y agua, revelada por el programa de Jorge Lanata.

A la par, su cuñado Juan Pablo Aguilera manejaba el campo La Mariela, de 120 hectáreas, y el Senado provincial se convertía, según fuentes legislativas citadas por Enz, en una «Mesa de Dinero» donde se desviaron millones a través de contratos truchos, publicidad y subsidios. Una operatoria que luego derivó en la Causa de los Contratos Truchos en la Legislatura, por 53 millones de dólares entre 2008 y 2018.

El sueño presidencial del 2%

En 2014, con la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires como búnker, lanzadera nacional, carteles de «Cristina-Urribarri» y un parador en Mar del Plata con palmeras traídas de Colón, lanzó su precandidatura a presidente. El final fue abrupto: en mayo de 2015, Cristina Fernández le mostró una encuesta donde medía 2% y le pidió que se bajara. Fue el primer precandidato del Frente para la Victoria en declinar.

El ocaso judicial

El 1 de agosto de 2016 llegaron los ocho allanamientos simultáneos a propiedades de Aguilera por orden de la Justicia Federal. En una imprenta de calle Racedo en Paraná, la Policía Federal encontró una caja fuerte escondida con un fajo termosellado de $100.000 y un disco rígido clave para la causa.

Esa investigación derivó en la Megacausa por corrupción, por la que el 7 de abril de 2022 Urribarri fue condenado a 8 años de prisión y sus exfuncionarios Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera a 6 años y medio. Condena que esta semana dejó firme la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ordenando su detención inmediata en la Unidad Penal N°1 de Paraná.

De aquella puerta de chapa en General Campos a la celda de una cárcel. Gloria y ocaso de un exmandatario que supo ser el hombre más poderoso de Entre Ríos.

_Basado en la crónica «Gloria y ocaso de un exmandatario» de Daniel Enz, publicada en ANÁLISIS Digital el 06/09/2026.

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